
Señor Director:
La aprobación en el Congreso de una indicación que reactiva el debate sobre sala cuna universal es una buena noticia. Avanzar en corresponsabilidad, empleo femenino y acceso temprano a educación y cuidados es una necesidad largamente postergada. Sin embargo, el desafío no puede agotarse en abrir cupos para los primeros años de vida sin mirar lo que ocurre después.
Hoy, mientras se discute ampliar el acceso a sala cuna, miles de niños continúan su trayectoria educativa en jardines infantiles con profundas desigualdades de financiamiento. Los establecimientos con Transferencia de Fondos (VTF) reciben hasta un 40% menos de recursos que los jardines administrados por Junji, pese a atender a niños y niñas de similar composición socioeconómica y en contextos de alta vulnerabilidad. Así lo evidencia un estudio elaborado por el Banco Mundial.
Sala cuna sí, pero con continuidad educativa y con condiciones que sostengan esa trayectoria. Ampliar el acceso en los primeros años pierde sentido si luego el sistema ofrece experiencias fragmentadas y desiguales según el tipo de administración del jardín infantil al que asisten los niños y niñas. El debate sobre sala cuna universal es también una oportunidad para avanzar hacia un financiamiento más equitativo que garantice calidad y estabilidad desde el primer día de vida.
No hacerlo sería construir sobre una base desigual, y ese costo termina pagándolo la infancia.
Pamela Solís Protectora de la Infancia
Manuel Sepúlveda Hogar de Cristo
José Manuel Jaramillo Fundación Choshuenco
María de la Luz González Fundación Oportunidad
María José Uauy Fundación Liguria
Red Educación Inicial 2030